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El suburbio vertical o los contras de la densidad mixta.

Por Cipriano Navarro.

Siempre he sido partidario de la densidad, nos trae beneficios medio ambientales, económicos y sociales, hasta cierto punto, pasando el cual las cosas se complican y se vuelven nocivas para la ciudad.

Después de leer sobre los beneficios de las ciudades, las ciudades creativas y los límites “interminables” de la densidad, apoyados por Richard Florida, caí en otro texto sobre ¿Cuál es el límite de la densidad?

Lo anterior plantea que estamos viviendo una nueva versión de los suburbios… los suburbios verticales, cada desarrollo habitacional vertical que aparece en la ciudad, principalmente aquellos desconectados de su contexto, viene equipado con los aclamados USOS MIXTOS,  ofreciendo: supermercados, cafeterías, gimnasios, albercas y demás elementos que aprovechan la centralidad que representan para la comunidad que los habita.

Lo anterior repercute socialmente como un aislamiento de sus habitantes, no hay necesidad de participar en la ciudad ya que todo lo que necesitan mayoritariamente lo encuentran en su misma “villa urbana” o como quieran bautizarlo.

Lo anterior es solo una retrospección a un fenómeno que empieza a aparecer en distintas ciudades del mundo y en ciudades mexicanas: Querétaro, Puebla y Ciudad de México ya cuentan con la presencia de algunos “suburbios verticales”, antes de condenarlos como un mal modelo de desarrollo urbano, debemos entenderlos y aportar ese pequeño cambio que los vuelva un desarrollo positivo.

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¿Cómo hacer una correcta integración de los suburbios verticales con la ciudad?

¿Es obligando a los habitantes a vivir la cuidad de manera más activa? O mejor aún, ¿Podemos tener una mejor integración si involucramos a los habitantes de la ciudad en el suburbio urbano? Espacios de acceso libre, áreas públicas y usos sociales suenan como una herramienta deseable.

Regresamos al conflicto, aquellos que pagan un mayor precio por una zona exclusiva, entrando en la práctica de una “renta monopólica de segregación” (que segrega), se sentirán incómodos al recibir a cualquiera en el medio propio. ¿Tal vez un porcentaje de vivienda social pueda dar un mayor empuje a una integración social?

Como todo conflicto urbano tiene diversas caras y formas de afrontar, ¿Tu cuál aportarías?

Saludos, @URBNSM

2 comentarios

  • a27f 7 months ago Reply

    Saludos. Muy buena reflexión. Por mi parte considero que optar por re-densificar ciudades mexicanas es un mal necesario. Tenemos ciudades tan dispersas que a eso le atribuimos la pérdida de cohesión social, o eso nos aseguran muchos teóricos. Parece ser que aquellas ciudades que ya van adelantadas en esa estrategia están alcanzando los niveles de vida que permite el conjuntar tanto humano en tan reducido espacio. En términos de transporte y movilidad sin duda que es palpable. Sin embargo, lo que mencionas como los límites de la densidad es totalmente cierto. Debemos conocerlos. Un inmueble tan alto lleno de todo lo que necesitaría una persona para vivir, digamos centros de abasto, comercio, recreación en uno solo; suma cierto riesgo a volver a recaer en el sedentarismo pero ahora ¿aéreo? . Pienso en los macro conjuntos habitacionales asiáticos. Sería interesante estudiar sus fenómenos.
    Saludos colega.

  • Hola colega un saludo antes que todo.

    El tema de la verticalidad es bastante debatible desde muchas aristas. Lo que estoy seguro no está sujeto a crítica alguna es que el modelo de la ciudad expandida que crece horizontalmente consumiendo suelos de valor ambiental y agrícola es inviable en todos los sentidos. Nuestras ciudades son muy poco densas en términos generales, con bajas alturas de construcción y mucha superficies destinada a vialidades.

    En ese sentido la ciudad compacta emerge como el modelo a seguir. Sin embargo, la verticalidad no debe ser tomadas como la panacea. Cada ciudad es distinta a otra. El habitar en edificios de 40 o más niveles implica retos sociales y urbanos muy importantes.

    El reto es hacer vivienda bien localizada (con cercanía a centros de trabajo, equipamiento, espacios públicos y servicios). Hay que generar los instrumentos que permitan producir y/o habilitar vivienda en zonas bien servidas, especialmente vivienda de interés social.

    Soy un convencido de la necesidad de revertir el modelo expandido o difuso, pero se requieren de diagnósticos específicos para conocer dónde es factible re densificar sin generar efectos contraproducentes.

    Un modelo de vivienda de 3 o 4 niveles me parece más adecuado que producir grandes edificios.

    Actualmente las normatividades urbanas y los propios programas de desarrollo urbano no contienen los lineamientos ni los instrumentos necesarios para generar ciudades compactas que además sean accesibles y democráticas. Ahí está el reto mayor.

    Es tema en gran medida de como funcionan los mercados de suelo en nuestras ciudades.

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