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La Dignidad del Peatón

Por Miguel Rodríguez.

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Como si fuera el último eslabón de la cadena alimenticia en la jungla surrealista de la ciudad mal diseñada; el peatón sufre de rechazo, ataques de autos depredadores, de monstruos en forma de autobuses de transporte urbano, y uno que otro ciclista sin sentido de ubicación.

Si eres peatón además tienes que lidiar con los embates del ambiente construido, sol descomunal, falta de vegetación, escasos espacios públicos y deprimentes paradas de autobús. Pocas sonrisas se pueden distinguir entre las caras de aburrimiento, nefasteo, acaloramiento y exclusión que invade a este común (ya que podríamos decir que el 64% de la población que usa transporte público en Querétaro y más, es peatón)[1] pero solitario espécimen.

¿Qué ha sucedido en la ciudad para que el peatón se vuelva un ser despreciado?, para que el único lugar donde pueda alimentar su dignidad sea en el centro histórico, o tristemente en los bunkers de las plazas comerciales, donde hemos tenido que fabricar un ecosistema especial, con aire, luz y espacios públicos artificiales para que el peatón pueda tener un espacio donde habitar.

El desarrollo de la vida del peatón, y la importancia que tiene, se ha visto atacada por una visión cortoplacista de la ciudad, “esto es Estados Unidos en los 70’s”[2], menciona Wyatt en la entrevista que se publicó recientemente hecha a SAC por este blog; por una politización de los caminos, espacios públicos, y por el ataque mercenario a las reglas urbanas establecidas y usos de suelo.

El peatón ha perdido su poder en la ciudad porque lo ha permitido, debido tal vez a que no cuenta con una “armadura” que defienda su individualidad, un coche, una camioneta, un autobús o aunque sea una bici; pero esta falta de “armadura” puede ser la oportunidad para que este grupo de seres desprotegidos se convierta en “urbanitas”[3], pequeños guerreros de las calles que gracias al contacto personal que pueden tener con otros peatones, pueden comunicarse entre ellos y organizarse.

Organizarse para ser peatones que defiendan su dignidad, no con activismo, sino creando “círculos de solidaridad primaria”[4] respetando y haciendo uso de lo que es suyo para defenderlo: lo pasos peatonales, los puentes, los semáforos, las paradas de autobús. Y eliminar las prácticas que han hecho que los otros entes de la ciudad consideren al peatón como una masa maleable, sin orden y sin coordinación, una especie de zombie, que puede atravesar por donde sea, caminar por donde pueda, sin voz.

Así como defendieron la fuente del Jardín Guerrero, deberíamos defender lo que realmente nos afecta, defender cada paso peatonal sin respetar (que coincidentemente se despinta cada tres años); cada banqueta rota, estrecha, invadida por ambulantes; cada kilómetro sin vegetación, y cada cruce sin semáforo peatonal.

Como peatones en potencia, los automovilistas debemos procurar el círculo virtuoso “cumpliendo mínimos de justicia y optando por el respeto, ya que hablar de tolerancia es algo pasivo”[5]; haciendo fácil la vida al peatón, alentando que se respete a sí mismo, y haciéndole notar al que no lo hace, que está traicionando a la “especie” peatonal.

Casi todos conocen las reglas, pero nadie las quiere en su vida diaria. Muchos odian esta jungla, pero todos la hemos hecho así. Todos tenemos prisa, nadie tiene oportunidad de hacer las cosas bien. Todos queremos cambios grandes, pero nadie hace los elementales; adaptándonos a las estrategias a 3 o a 6 años, cuando deberíamos ver a 100, esperando ilusamente que el poder gubernamental haga los cambios, cuando somos ellos y nosotros parte de la misma sociedad que hace las cosas sin sentido social, sino individual, por salir del paso.

Hoy ya empezamos a ver campañas del gobierno municipal, y estatal, que invitan a todos los que usamos la ciudad a ser respetuosos y corteses entre todos: peatones, ciclistas y automovilistas; tal vez desde la muerte del ciclista atropellado y tal vez desde la presión de grupos y actores sociales. No necesitamos salir a las calles, ni gritar, si cada quien desde su asiento del coche, desde su espera en el cruce, desde su bici, se convierte más que en ciudadano en un actor social.

Tolerancia y Cortesía. Campaña Gobierno del Estado y Municipal de Querétaro

Tolerancia y Cortesía. Campaña Gobierno del Estado y Municipal de Querétaro

 

[1] Vázquez-Mellado Zolezzi, Jorge. El Nuevo Santiago de Querétaro, problemas y soluciones de la metrópolis. Grupo Qropolis. México. 2009. Pág. 107 | [2] Wyatt L. O’Day. #Conversaciones Armando Birlain SAC. UnLugar. Querétaro, México. 2013. https://vimeo.com/65515714 09’17’’ | [3] Armando Birlain. #Conversaciones Armando Birlain SAC. UnLugar. Querétaro, México. 2013. https://vimeo.com/65515714 08’47’’ | [4] Adela Cortina. Ética de la Empresa. Comunidad de Emprendedores. México. 2010. http://www.negociosyemprendimiento.com/etica-de-la-empresa-por-adela-cortina-orts/ | [5] IDEM

4 comentarios

  • colectivolibreabordo 8 months ago Reply

    muy bueno mi estimado un saludos y te esperamos hoy 8 pm en plaza de armas

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