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El arte convertido en vandalismo

Por Nestor Quiroz.

El arte urbano es una expresión que engloba a todas aquellas manifestaciones artísticas que se realizan en la parte pública de una ciudad, es decir, en sus calles.

Si bien el arte siempre ha sido un reflejo de los sentimientos y la ideología de una sociedad en un tiempo determinado, es un tanto preocupante que este arte (en su gran mayoría), se haya convertido en un acto de vandalismo inconformidad y coraje contra el prójimo y contra la misma ciudad. El grafiti es el máximo exponente de este arte urbano, el cual con sus muy contadas excepciones, se ha convertido en la pesadilla de gobiernos y simples ciudadanos que se encuentran todos los días con un nuevo rayón en su bien pintada barda.

Pero ¿Cuál es la verdadera razón que lleva a estos grupos de jóvenes artistas a atentar contra la propiedad pública y privada?

Desde mi punto de vista tiene que ver con dos principales razones, la primera se debe a la pobre planificación de la ciudad y la segunda tiene que ver con la lucha entre clases sociales. La combinación de ambas es lo que detona que algunas zonas de la ciudad se vean considerablemente más afectadas que otras que no presentan estos mismos problemas urbanos.

En diferentes ciudades del mundo vemos diferentes ejemplos que comprueban lo que he descrito anteriormente. Las zonas bien planeadas (como los centros históricos) de las ciudades donde existe gran afluencia de gente durante el día y la noche, donde el uso del suelo incluye viviendas, comercios, lugares de esparcimiento y de cultura difícilmente tienen problemas de grafiti, sin embargo zonas como las que tenemos en México en las que zonas de alto nivel socioeconómico están rodeadas de zonas de gran pobreza crean corredores en los que la gente de escasos recursos toma el transporte público y éste atraviesa la zonas donde vive la gente acomodada , esto crea además de inseguridad, un gran sentido de resentimiento y coraje de aquellos que se sienten menos y su única forma de “cobrarse” es pintando su barda.

El gasto que esta manifestación implica representa cuantiosas cantidades de dinero invertidas que podrían ser bien utilizadas en campañas sociales o urbanas para el bien común. Según Casey Hernandez, vocera del alcalde de Los Ángeles en Estados Unidos, esta ciudad gasta cerca de 10 millones de dólares al año para limpiar los grafitis.

Creo que este es un tema que se debe tratar más seriamente desde el ámbito social y no solamente desde el lado estético de la ciudad ya que cada vez que se hace un grafiti en un nuevo puente, en una barda recién pintada, en un negocio recién inaugurado no es solo un rayón, en él va plasmado un sentimiento de coraje o inconformidad social de un grupo que se siente abandonado y olvidado por su propia ciudad.


Fotografía: Nestor Quiroz| Lugar: Juriquilla, Querétaro.

1 comentario

  • Sabrina Martínez 8 months ago Reply

    Es interesante ver como los estereotipos y tabus fuertemente marcados por la sociedad mexicana se ven reflejados en este artículo. Creo que la subcultura del graffiti va mucho más allá y no se puede o debería estigmatizar como una “un acto de vandalismo, inconformidad y coraje contra el prójimo y contra la misma ciudad” si no por el contrario, que es un acto que trae consigo mismo un bagaje y una riqueza cultural contemporánea inimaginable. Valdría la pena más bien hacer una reflexión sobre cómo dicho arte urbano trae consigo mismo fuerzas positivas al espacio público.. valdría la pena intentar comprender las tensiones de los espacios democráticos, los cuáles únicamente existen a traves del conflicto urbano y la manera en las que, dichas fuerzas sociales, traen consigo la evolución de las ciudades.

    Desde mi humilde punto de vista, es hora de dejar de alabar a los centros históricos y el planning tradicional para voltear a ver otro tipo de asentamientos y modelos urbanos que cuentan con inercia propia y evolución verdadera. Si.. obviamente hay que aprender de los centros históricos, sin embargo creo que hay que estudiarlos, comprenderlos y superarlos. Solo de esta manera se podemos responder a las exigencias en las ciudades contemporáneas, influenciando los procesos urbanos e industriales que crean ciudad. Hay que reformular las preguntas para tener mejores respuestas. Si verdaderamente quieres hacer un cambio en la manera de hacer ciudad y ser parte de la masa crítica, hay que estar dispuesto a questionar nuestros propios valores y paradigmas..

    Te felicito por formar parte de este colectivo, pero recuerda la fuerte responsabilidad que tienes al bloggear.. al final de cuentas.. el internet salta mares, ríos y montañas. Te recomiendo mucho leer a Paola Berenstein Jacques.. escribe en portugués y francés.. pero bueno.. seguramente podrás divertirte leyéndola un poco.

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